• 4 enero, 2020

    El curioso origen médico del vibrador

    Los orígenes médicos del vibrador

Los orígenes médicos del vibrador

Según parece ser, en sus orígenes, el vibrador no fue inventado para satisfacer sexualmente a las mujeres, sino que eran herramientas médicas para curar a doncellas y mujeres desesperadas que, según la sapiencia médica de la época, estaban aquejadas de ciertas enfermedades mentales o síndromes que les alteraban la mente . Al parecer, los médicos de la época inventaron este dispositivo hace unos doscientos años para tener que utilizar sus propias manos para frotar el sexo femenino en su búsqueda por lograr curar la “histeria”, un término inconcreto de la época que está relacionado con la frustración sexual.

En la época victoriana, se pensaba que las mujeres no experimentaban ningún tipo de placer sexual. Esa fue la razón por la cual fueron inventados los vibradores pues, supuestamente, eran ideales para sanar a las mujeres que padecían esa extraña enfermedad mental.

Ségún escritos médicos de la época, la histeria presentaba diversos síntomas, entre los que destacaban: las fantasías eróticas, la pesadez en la parte baja del abdomen, irritabilidad, nerviosismo, ansiedad e insomnio. Los doctores victorianos bautizaron como hystera, la palabra griega para útero, a dícha enfermedad.

El curioso origen médico del vibrador

El vibrador como remedio medicinal

Los doctores del siglo XIX aplicaban aceites vegetales sobre los genitales de las mujeres y hacían un masaje con uno o dos dedos buscando remediar dichos síntomas. Lógicamente, las mujeres respondían al estímulo pero los expertos, que creían que las mujeres no podían experimentar orgasmos, llamaban a esa reacción física paroxismo.

Los doctores de la época victoriana “curaban” la histeria de forma eficaz, pero la aplicación de tal remedio afectaba enormenente a sus dedos y, además, no todos eran tan hábiles con sus manos como para aplicar correctamente el milagroso remedio. En 1880, la empresa American Homes patentó el primer vibrador electromecánico, supuestamente, para resolver este problema.

Este gran avance científico reveló la realidad sobre la histeria y la verdad sobre la sexualidad femenina. Las mujeres sí podían tener orgasmos y, en realidad, la enfermedad era la falta de ellos. De esta manera, el vibrador dejó de ser un dispositivo médico y pasó a ser un masajeador sexual con el cual las mujeres se podían masajear el clítorìs, aunque sólo algunas sabían de su existencia y cómo usarlo.

¿Es cierta la historia del vibrador sanador?

La historia sobre el origen médico del vibrador ha sido replicada por múltiples historiadores e inspiró la creación de una obra (In the Next Room de Sarah Ruhl), pero últimamente está comenzando a ser refutada.

Hallie Lieberman, famoso historiador del sexo, opina que este origen del vibrador sanador es un mito y asegura que dicha idea tiene su origen en el libro de Rachel Maines, The Technology of Orgasm, donde la autora asegura que el orgasmo era usado como remedio médico ya desde tiempos de Hipócrates, en la antigua Grecia .

Según The Atlantic, Hallie Lieberman ha encontrado pocas evidencias de que los victorianos consideraran los orgasmos como un remedio para la histeria femenina e, incluso, todavía hay menos pruebas para poder asegurar que inventaran los vibradores con ese objetivo en mente. El historiador asegura que la escritora no cita ninguna fuente que haga referencia sobre este remedio; es más, cuando habla sobre los masajes en el clítoris o la producción de paroxismos, no se relacionan dichos estímulos con el orgasmo femenino.

La Sra. Maines asevera que su historia sobre el origen victoriano del vibrador es una hipótesis y que esta requiere ser refutada. Las fuentes pertenecientes a esa época son ambiguas, aunque está comprobado que los vibradores se utilizaban para sanar a las mujeres de la histeria no se sabe con exactitud si también eran utilizados para provocar orgasmos.

Muchos expertos aseguran que los médicos de la época victoriana sabían perfectamente de la existencia del orgasmo femenino y consideraban que la masturbación era mala para la salud de las mujeres. Al parecer, la verdadera historia de los vibradores en la era victoriana no es más que un mito, aunque no se puede descartar el que un reducido grupo de médicos aplicara este tipo de remedios, ya fuera por ignorancia o por una astuta perversión.

El vibrador en el siglo XX

Ya a principios del siglo XX los vibradores pasaron a venderse como masajeadores para el cuello o la espalda, aunque muchas mujeres lo utilizaban para su función original. Se pueden encontrar imágenes de anuncios en prensa escrita de vibradores para ser usados como massajeadores de espalda, cuello y hombros hasta bien entrados los años 50.

Según parece, la primera tienda erótica de la historia se creó en Alemania a comienzos del siglo XX y la regentaba una mujer que anunciaba sus productos en prensa y los vendía a través de la agencia de correo.

Afortunadamente, con la revolución sexual que hubo en los años 60 dë ese siglo, a partir de la década de los años 70 del siglo XX los vibradores comenzaron a hacerse cada vez más populares gracias al auge del cine porno, donde comenzaron a exhibirse diversos tipos de juguetes eróticos que hicieron que se comenzasen a abrir los primeros sexshops, donde la gente podía adquirir esos juguetes que veían en las pelñiculas eróticas y en revistas pornográficas, donde también eran anunciados para su venta por correo.

 

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